Sonó el despertador. Eran las 6am, había dormido sólo 4 horas..
Tardé en incorporarme. Con suficiente esfuerzo me levanté y preparé el inicio de mi día. Salí de casa. Me esperaba alguien; le llaman “mi primo”, yo le llamo Arturo. Caminamos..
Entre temas bizarros -de los pocos con los que puedo manejarme así- nos encontramos llegando a una dependencia de un centro gubernamental, justo después de unos 25 minutos de caminata aproximadamente. Entramos. Nos preguntan un par de cosas, pasamos con una secretaria. Revisa una lista. Abre un cajón con cerradura. Toma un sello y justamente lo pega en una precartilla con una foto de alguien al que se le hace llamar “Ricardo”; mencionando en él “Bola Negra”.
Es increíble como es que la sugestión actúa en donde la presión aparece (mi caso, pero lo redimí u.u). En otros tantos, no meramente por presión, sino por una causa diferente. El creer -en este contexto- que todo irá mal, significa que irá, precisamente mal. Que la persona sugestionada y “dañada” por su problema quiere estar así, independientemente de las razones que supone tener.
Entonces nos encontramos en un estado dispéptico bastante peculiar. La “víctima” se sitúa en una posición contra sí misma y ésta no sabe admitir que está en esta situación, esta cerrada, como le dirían algunos. Aprendí algo de esto, no me sucederá de nuevo; por creer en “los demás” me vi en una situación de algo de desesperación, y no vi y comprobé por mi mismo la situación y las premisas de la misma.
Aprendan, no me gustaría verlos pasar por lo mismo, es mejor; como dicen.. “hacerlo por ti mismo”, investigar tu problema e idealizar y aplicar la mejor solución. Siempre hay una solución viable para no “dañarnos” innecesariamente con esa cosa, a la que llamamos sugestión.
Cuidense,
Bytes!
