Soledad..

23 02 2010

Nadie nos enseña a estar solos. Para colmo la sociedad le coloca al solitario un cartel en la frente equivalente a: “pobrecito, no tiene amigos, no tiene mujer, no tiene familia”, etcétera. Quizá si estar solo fuese considerado como una opción, o al menos como una etapa nada grave, el solitario inexperto no andaría tan preocupado de su soledad.

Pero nos inquietamos cuando pasamos días casi sin hablar con nadie, todos nos inquietamos más de alguna vez al quedar solos. Estar consigo mismo se vuelve desagradable, el tiempo pasa más lento y la mente es aburrida, tediosa, y muchas veces molestosa. Como nadie la controla, ella; la mente, nos bombardea con recuerdos ; malos y buenos, y a veces más malos que buenos; o bien en lugar de hacernos recordar cosas, construye para nosotros, con su vocecita inocente, cosas que no dijimos pero hubimos querido decir, o cosas que hacer y no hicimos, o a veces, cuando la mente es amiga, cuando está adiestrada, nos envía cosas que nunca hemos hecho pero que podremos hacer algún día. Fantasea y recuerda la mente adolescente que adolece, nada más.

¿Porqué estar a solas con el pensamiento es tan melancólico? ¿Por que no hay luz en la cueva? ¿Porqué casi todos rechazan la soledad y se buscan amigos o mujeres o parejas con quien vivir? Quizá lo sepa. Son dos motivos, el segundo es menos conocido que el primero. Porque se supone que el hombre es un animal social, necesita hablar y reir, gesticular. Segundo, porque el pensamiento NO les da alegría. No satisface.

Digo bien “se supone” porque yo creo y quiero creer que hay tantos tipos de caracteres de hombres como razas hay de monos. Hay monos que les gusta estar solos por ejemplo, como los orangutanes, y otros que prefieren arrojarse cosas, temerle a un líder, o coquetearle a un líder, vivir en grupo, mirar y ser mirado, sacarse piojos mutuamente, los chimpancés. Tolero a los monos, pero de vez en cuando nomás. No es todo, hay más caracteres, hay hombres que prefieren la pareja al grupo, prefiriendo al mismo tiempo al grupo por sobre la soledad de los bosques. ¿Hay monos que viven en pareja? Que yo sepa parejas únicas para toda la vida no tienen, ningún mono. El solitario tampoco. Entonces esos que dicen son felices en pareja y viven y todo lo hacen en pareja, con la única pareja, no serían monos. ¿O si? ¿O el hombre es ese mono particular que caracteriza el tipo de mono que prefiere vivir en pareja? Ya nos vamos por la tangente como todos los excéntricos. Volvamos a la soledad de los hombres y dejemos a la soledad de los monos para algún próximo salto espacial.

Hay hombres que de tanto estar solos, le han encontrado gustito al silencio. A lo mejor han aprendido a buscar el cielo negro en busca de alguna estrella fugaz, algún planeta de algún alien misterioso, siempre misterioso; que como un mensajero del viento irrumpe en nuestro silencio con alguna frase levemente audible; ¿Será un ángel ella? Vaya, yo diciendo esto..

A lo mejor esos hombres, de tanto estar solos, han encontrado la alegría del pensamiento hermoso y entusiasta, a pesar de lo exógeno de su casi inherente soledad. O quizás simplemente algunos hombres se acostumbraron a la soledad y ya no les duele tanto sino sólo de vez en cuando, como a todo el mundo. ¿No?

¿Cómo hacer que no duela? ¿Hay filosofía capaz de su nombre que no enseñe todos esos tantos “comohaceres”? ¿Hay filosofía puntual, filosofía de esto y de esto otro que sea digna de su nombre y que al mismo tiempo nos dé la manera de alcanzarla? No, no hay, si se llama a si misma filosofía estaría mintiendo. Y el mundo de los hombres está lleno hasta derramarse de mentirosos, empezando por todas esas demasiadas propagandas comerciales, pasando por la “medicina milagrosa” que no cura pero si cobra, hasta llegar a los mitómanos farsantes que se construyen imágenes de sí mismos para proyectarse socialmente, totalmente falsas! Mitómanos, son a menudo (en mi vida) bastante simpáticos, farsantes entretenidos y a veces bastante cultos. Ya nos fuimos por la tangente otra vez, y tu no te diste ni cuenta sino hasta ahora, conmigo! ¿Cómo hacer que no duela?

Un psiquiatra o un psicólogo te sacarían en cualquier parte por lo menos 100 dólares por ese tipo de ayuda =P. Así es el sistema. Yo sirvo, tu sirves, él sirve, la trinidad de los obreros;  alimentando a las panzas grandes de aquellos a los que se “ayuda”. Cualquier cosa que yo te de, dice el sistema, me la tendrás que devolver, si no es que la pagas antes :P .

Por eso, yo doy a crédito ; alegre y despreocupado, regalo (solo algunas veces) lo que tanto esfuerzo me ha costado descubrir. ¿No hay acaso interés en mi bondad? ¿Quién lo descubre?, ¿A quién le interesaría?

El problema es que a veces la solución le aparece a la gente como viga delante, como árbol que no deja ver el bosque. ¡Y no se mueven para ver el bosque! Escuchan pero no la conservan, no la tratan, no la persiguen, no la conquistan. Porque la filosofía no puede hacer por tí el esfuerzo de conquistar una virtud, pero si puede darte una mano, como cerrando un trato, claro, porque yo vivo del crédito ahora, nadie me devuelve lo que yo doy. No es una queja, es más bien un orgullo. “No aspiro a la felicidad, aspiro; a mi obra..”

Y es que no he dado nada! Todavía estoy deleitándome en la tangente que se aleja del centro Soledad, como un cometa que vuelve más o menos cada 270 palabras, fiel a la soledad, a su sol, a su edad del sol.

Yo una vez fui un sol, pensaba mucho, puras tonterías, pero igual pensaba mucho, generalmente al no tener pareja y los amigos ya me habían enfadado por un tiempo. Entonces me sentía solo, muy solo. No tan triste como cualquier viudo o viuda reciente que ha perdido a su amor, pero si melancólico, buscando respuestas, golpeando mi piedra con el cincel,  mi cabeza contra la pared. Como tratando de descubrir no al hombre sino al “alma”, al ángel. Es decir, tenía un sol benigno más que maligno. Pobre viudo del sol maligno, tan enamorado; quisiera irse con ella en la barca de la muerte y no regresar jamás, pero no sabe si la barca habrá salido ya hacia aquél planeta. Yo quiero ayudarte viudo, quiero ayudarte a encontrarla en el medio del silencio de tu mente, susurrando con su voz que su muerte es tan sólo un aurevoir. Susurrando que ella está ahí, quizá esperando a por tí.. Sí, maldita cosa rara.

Aprender a estar solo es aprender a nublarse, porque sinó el sol puede convertirse en infierno, te puede quemar hasta enfermarte.

¿Cómo me nublo? ¿Cómo apago el sol? Unos lo apagan trabajando, concentrados casi todo el día en algo, en su trabajo, su investigación, su artesanía, su pintura, su sitio web, su libro, su pelota de fútbol, su bici; su intento de “socialización”, su atención al público, su venta, etc. En otras palabras, pobres sub-racionales, ¿como han de nublar ellos su sol? ¡Bendita racionalidad debieran exclamar! La vida nuevamente me da la oportunidad de bucear en mi cielo nocturno, de aprender a flotar como un astronauta, de aprender a navegar como un astronauta; en ese cielo de ilusión, ¡bendita maldita cosa rara! (:

Pero no, el hombre le teme al futuro, y mira sus ahorros, si es que los tiene. Plata, plata, plata dice el hombre, como diría el chimpancé plátano plátano plátano. En vano. La plata no cura la soledad de tu muerte. Mira, mira cómo llora ese millonario, ¿está solo? Los hombres le caen mal. Justicia. Pero, ¿cómo nublo mi sol?

En realidad, para hacer más soportable cualquier soledad, hay dos maneras de apagar al sol, nublándolo o anocheciéndolo. Yo soy de la raza de hombres que prefirió nublarlo, (Sí, quizá a algunos ojos les parezca que me gusta sufrir) pero respeto también el camino de los simplistas.

Porque el sol del pensamiento también pueden éstos simplistas apagarlo con vacío. No con acción sino con inacción.

Yo, por otro lado; me gusta disfrutar de mí, abrazar a la soledad es decirle principalmente “Hola” a ese, al que llamo mí mismo. Aprender de mí, y a partir de ahí; de todo lo que pueda.

Con ese primer descubrimiento deberíamos empezar a comprender que las virtudes más altas de las que es capaz el hombre pero que tan escasas son en sociedad, son en realidad asombrosamente simples, muy simples, cuando se las llega a poseer. Tan simples son que antes de regalarla o sembrarla en alguna parte lo pensamos mucho. Así son somos los filósofos, casi filántropos en algún tiempo aleatorio.

Y, de pronto me quedé solo en la más oscura de las noches, entumecido de miedo y casi vacío de mí. No quise moverme, me tragaba la oscuridad. Recordaba. Quieto, no hice otra cosa más que esperar el sol. Mi noche nublada, negrísima, fue la más veraz noche que haya tenido. No había más que viento en la recámara; ni un solo pensamiento merodeaba mi mente, pero de esto yo no me daba cuenta por intentar revivir, lo que era el miedo alguna vez. Nunca había esperado el día con tanta ansia, en medio del olvido. De pronto recordé un canto, un cuento, un verso, una persona; que fueron como chispas que encenderían mi amanecer; en medio del frío emergía un torrente de luz que aclaraba el cielo y que preguntaba sin cesar cosas que ya no recuerdo. Salía el sol más verdadero que haya vivido, en medio de una calma apaciguadora que me devolvía la cordura y el recuerdo. Nacía entonces mi verdad mayor, total, absoluta. Entonces, salí a trabajar como nunca siempre, como muchos de mis lunes..

Cuídense..

Hay, conciencia; ahí a ver cuando!… (=








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