Sentimiento:Pequeño análisis del estado.

26 04 2010

Sentimientos. Esas cosas tan irracionales que hacen la vida interesante, dirían algunos. Esas cosas ocasionadas por circunstancias causales casi aleatorias, que; como pareciendo acomodadas perfectamente, activan alguna reacción en aquella máquina perfectible  a la que llamamos cuerpo.

Se habla mayoritariamente de los sentimientos como algo que ya está ahí y es irrefutablemente verosímil. Se cree, por otra parte, que cada uno de ellos son parte instintiva nuestra y son completamente incontrolables, puesto que; ¿quién controla sus instintos, no?

Hasta me parece ingenua la pregunta. En todo tiempo se han puesto sinfines de barreras a los instintos, diciendo por ejemplo que éstos ciegan al hombre, dicho de otra manera; que se tiene que acabar con la parte “animal” para que la “racional” pueda desarrollarse más óptimamente y así lograr una especie de modelo evolutivo “perfecto”. Un buen ejemplo como sabrán sería la iglesia. En ésta se toma por ejemplo, a la sexualidad como algo inmoral, algo que (como quizá dije en otro post) es completamente inconcebible a menos de que haya un matrimonio de por medio, un contrato de legitimidad con ésta, un compromiso de fidelidad, y claro; limitación..

Volviendo al tema central, podríamos encontrar sinfín de sentimientos en nosotros mismos al pasar de una circunstancia a otra, mas nunca nos detenemos a pensar por que nos sentimos como nos sentimos, solo admitimos el hecho de que nos sentimos tal y como nos sentimos, por alguna extraña y quizá desconocida razón. ¿Entonces, por que nos sentimos tal y como nos sentimos? ¿Por que experimentamos esa serie de cosas a las que ya le hemos puesto nombres (como Felicidad, tristeza, amor..) y nisiquiera sabemos explícitamente como es que se generó tal sentimiento en nosotros? ¿Nosotros, nuestra conciencia al menos, tiene algo que ver aquí?

Y, ¿Por qué no?

Buscamos una excusa para sentirnos tal y como nos sentimos. Si nos sentimos mal por ejemplo, vemos en nuestras circunstancias aquella maldad de la que revisto aquí, sintiendo tristeza por ejemplo; nos empeñamos en ver en las cosas alrededor nuestras una cierta esencia de fatalismo, la cual estimula nuestro sentimiento. En el estado de felicidad se procedería al contrario. En  el estado del amor, sería un tanto más complicado y confuso (ya escribiré de este en otra ocasión).

Ahora bien; admitamos en honor a nuestro sentir que las circunstancias en las que se nos presentan nuestros pareceres sentimentales quizá podrían ser meramente aleatorias, mas no el sentimiento; si no más explícitamente; éstos provocados por entes externos, o percepciones sensoriales internas (aunque éstas también estimuladas por factores externos) las cuales nos dicen y “alimentan” tal sentir nuestro.

Ahora, ¿Hasta que punto podríamos llegar a tener control sobre nosotros mismos? ¿Hasta que punto dejaremos de cegarnos con idioteces tan comunes y entonces quizá nos cuestionemos un poco nuestro sentir? ¿Hasta donde dejaremos nuestros factores limitantes llegar?

En realidad, ¿se podría tener un cierto control de nuestras emociones, al menos hasta cierto punto?. Claro, y no tengo razón suficiente para decir lo contrario.

Yo me pregunto, ¿Por qué se empeñan tanto en contraponer sentimientos? ¿O en limitarse en éstos?

En realidad me molesta que las personas vayan en contra de sí mismas. Quizá sea cierto eso de que “Hay que contener al corazón, por que si se le deja libre que deprisa se pierde la cabeza”. Y ahora, ¡Duda!. ¡Necesitamos abrir una saludable desconfianza! No contener al sentimiento! Pero tampoco ser cegado por éste! Sería tonto hacerlo por voluntad, como suele pasar tanto..

Hay ciertos límites en donde la razón entra, en otros no debería convenirnos hacerla entrar, según dicen, pues así se vive mejor; así, digamos, no se le quitaría valor una a la otra (sentimiento/razón, y viceversa). Aprender de sí mismo será lo que le ayude al individuo a conocer éstos límites, a llevarlos de la mejor manera y, por ende; a compartir consigo mismo el caudal de ideas, experiencia, y conocimiento obtenidos. A, crecer.

Y ya un poco más personalmente, ya tenía tiempo sin pasar por aquí, será que de repente se fueron las ganas de escribir “textos largos”, y solo me conformaba con aquellos cortitos que llegaban a mí aleatoriamente. Llevo todo el día en cama. Pensé pensar. Pensé, y heme aquí entre mis palabras espontáneas que se van acomodando una tras otra, hasta pareciera que tienen sentido. Heme aquí frente a ese espacio inconcebiblemente finito en el que por pulsaciones eléctricas se entrelazan mis ideas. Aquél espacio que se dijo alguna vez a sí, “quizá algún día mejore todo”. Maldita ingenuidad..

Cya!








Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.